Entre el sr. Cero y el sr. Infinito.
La cosa iba de estrellas. Fue decisión de todos reunirnos y charlar. Pero era difícil concentrarse y llegar a alguna conclusión, la luz no paraba de bailar.
Necesitaba más café, la pluma estaba ansiosa por escribir fórmulas, pero entremezclaba a Fibonacci y a Pitágoras. Así era imposible escribir, ordenar. Eramos demasiados como para tomar una decisión rápida,
antes nos convertiríamos en polvo de estrella.






